Sumá semillas a tus comidas

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En panes, galletas, ensaladas, tartas, yogures, sopas, jugos, las semillas son cada vez más comunes en nuestra dieta. No sólo aportan sabor y textura a las comidas, sino que también son fuente de vitaminas, minerales, proteínas y aceites esenciales. #MeSientoBien


Las semillas aportan muchos nutrientes como calcio, potasio, vitamina E, fibra, magnesio, ácido fólico y proteínas vegetales. Podés comerlas en el desayuno, como snack o incorporarlas a los platos principales. Te damos algunos tips para alimentarte de forma saludable con semillas.

Si las comprás enteras (es lo más recomendable), te conviene molerlas antes de consumirlas con un mortero o un molinillo de café para que el cuerpo pueda absorber mejor todos sus nutrientes. También podés “activar” las semillas crudas: lavarlas y luego dejarlas en remojo durante alrededor de 8 horas para eliminar sus inhibidores enzimáticos (que son antinutrientes).

En el desayuno, podés sumarlas al yogurt, los cereales o la fruta fresca. Las semillas de lino quedan exquisitas en una tostada con queso o una galletita con dulce. El lino tiene ácidos grasos insaturados que sirven para aumentar el HDL (colesterol bueno) y disminuir el malo. Además, mejoran los problemas de constipación.

Si lo que buscás en cambio es un snack, podés consumir pipas de calabaza o de girasol tostadas al horno con hierbas frescas. La calabaza es muy rica en vitamina B, selenio y zinc. Sirve para eliminar la retención de líquidos y ayuda a mejorar la salud de la piel. Tiene propiedades antiinflamatorias y antiparasitarias. También podés agregarlas a tartas y salteados vegetales. Por otro lado, el girasol es ideal para deportistas: aporta magnesio y potasio y ayuda a mejorar el rendimiento físico. Las semillas de girasol son ricas en vitamina E, antioxidante que previene el cáncer y protege la piel.

En las comidas, podés sumar semillas de lino y sésamo en rellenos de pasteles de vegetales o bien en mezclas para rebozar carnes. El sésamo regula la función intestinal, mejora las articulaciones y ayuda a reducir el colesterol LDL. Consejo: comprá sésamo integral y tostalo para que quede más rico. Otra opción, es espolvorearlas en ensaladas. Le van a dar una textura crujiente y sabrosa.

También podés incorporarlas en licuados. Las de amapola o chía son ideales para esto. La amapola es un sedante natural: actúa sobre el sistema nervioso y sirve para reducir el estrés y el insomnio. También es útil para calmar la tos y el asma. Es muy común su uso en panes y otros productos de panadería. Por su parte, la chía aporta Omega 3 (ideal para suplantar la falta de el pescado en dietas vegetarianas) y 6, que tienen ácidos grasos insaturados y participan en el metabolismo del colesterol. Además, contienen proteínas y minerales como calcio, magnesio y fósforo.

Con las semillas podemos cubrir la cantidad de fibra recomendada a diario, así como también, podemos obtener variados nutrientes, por eso, ¡empezá a incluir semillas en tu alimentación habitual!


 

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