Pecar por exceso

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La hipervitaminosis es la acumulación excesiva de vitaminas. Esto puede llevar a diversos trastornos dependiendo de qué vitamina se trate.


Si bien las vitaminas son importantes y necesarias para una buena salud, consumirlas en exceso puede perjudicarte. La hipervitaminosis es una condición en la que el organismo tiene una suerte de sobredosis de estos nutrientes, lo que conduce a la acumulación de toxinas venenosas en el organismo. En particular, debe tenerse mucho cuidado con las vitaminas A y E.

La vitamina A ayuda a la formación y al mantenimiento de dientes, tejidos blandos y óseos, membranas mucosas y piel sanos. Sin embargo, por demás, puede traerte ciertos problemas. Desde el National Institute of Health (NIH) señalan: “Dosis grandes de vitamina A durante el embarazo pueden causar defectos de nacimiento. Los niños y bebés son más sensibles a esta vitamina. Pueden enfermarse después de tomar pequeñas dosis o por tragar un producto que la contenga como crema para la piel con retinol. En adultos, el envenenamiento crónico por vitamina A puede ocurrir en un período de tiempo en que consumen regularmente más de 25.000 unidades universales (UI) al día”.

Los síntomas incluyen vómitos, visión borrosa, dolor óseo, disminución del apetito, mareos, pérdida de cabello, irritabilidad, entre otros. Los niños y bebés pueden presentar reblandecimiento en los huesos de cráneo y visión doble. Si tenés alguno de estos malestares, no dudes en consultar a tu médico. La forma más eficaz de tratamiento es reducir los alimentos que contengan la vitamina como ciertos vegetales y frutas. “Para evitar la hipervitaminosis A, no tome más de la ración diaria recomendada. El énfasis que se ha hecho recientemente sobre la vitamina A y los betacarotenos como anticancerígenos puede contribuir a la hipervitaminosis A crónica si las personas toman más de lo recomendado”, explican desde el National Institute of Health.

Por otro lado, el exceso de vitamina D también puede resultar problemático. Este suele manifestarse como estreñimiento, disminución del apetito, deshidratación, fatiga, micción frecuente, irritabilidad, debilidad muscular e hipertensión. “Un exceso de vitamina D causa niveles anormalmente altos de calcio en la sangre (hipercalciemia). Esto puede dañar seriamente los riñones, los tejidos blandos y los huesos con el tiempo”, afirman desde la entidad estadounidense. También se trata reduciendo los alimentos que contienen este nutriente. Sin embargo, se puede presentar daño permanente en los riñones si no se diagnostica a tiempo.

Por eso, como dice el dicho: “Todo en su justa medida”. Consultá a un nutricionista para armar una dieta balanceada y recibir todos los nutrientes, según las necesidades de tu organismo.


Fuentes:

https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001594.htm

https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000350.htm

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