Modas alimenticias: Raw Food

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Alimentarse manteniendo la naturaleza de los compuestos bioquímicos de los alimentos, sin sufrimiento animal y llevando una vida responsable. ¿De qué se trata la movida de “comida viva”, “raw food” o “crudiveganos”?


La alimentación viva es una manera de comer que busca mantener la naturaleza de los compuestos bioquímicos de los alimentos. Quienes adoptan este tipo de alimentación aseguran que no se trata de una dieta, sino de un estilo de vida que vincula el nivel físico, mental, emocional, espiritual, social y medioambiental. Su idea central es crear una forma de vida responsable, consciente y en armonía con la naturaleza, sin sufrimiento animal. En los últimos años ha ganado numerosos seguidores y nuestro país no es la excepción.

En 2006, Diego Castro abrió “Verde Llama” en Chacarita, el primer restaurante de raw food (“comida cruda”, en inglés) fuera de los Estados Unidos. Había vuelto de un viaje a Nueva York fascinado con esta filosofía y comenzó organizando cenas privadas en su casa. Hoy crece la oferta de talleres y cursos, aparecen deliveries de viandas raw y los platos crudos gourmet se multiplican en las cartas de restaurantes vegetarianos. El mayor exponente en la actualidad es el chef Máximo Cabrera que da clases de cocina y tiene su propio restaurant Kensho.

Así, cada vez más cocineros y consumidores se suman a esta movida que propone conservar la energía vital y todos los nutrientes originales de los alimentos. Principalmente, evitan las cocciones por encima de los 44ºC. Daniela Dagatti, directora de CRUDDA, afirma que “promueve el consumo de alimentos vegetales naturales y orgánicos sin cocción para preservar el contenido enzimático y nutritivo de los alimentos, es decir, las enzimas, los fitonutrientes, las vitaminas y los minerales que necesita nuestro organismo para mantenerse vivo y saludable”.

¿Qué se puede comer? Frutas, verduras, frutos secos, semillas, granos germinados. También algas marinas, polvo de algarroba cruda, aceite de oliva de primera prensa en frío y ciertas especias y condimentos. Esta corriente utiliza métodos como la germinación y la fermentación, además de elementos como el horno deshidratador, que quita la humedad a baja temperatura y es ideal para preparar panes, masas y crackers sin cocción.

Los alimentos que se consumen son orgánicos o agroecológicos, ya que la calidad de las materias primas y la conciencia sobre los procesos de producción es un punto importante para los partidarios de la alimentación viva. Por eso, muchos tienen sus huertas o se proveen de productores locales o mercados como Sabe la Tierra. Estas decisiones, a su vez, colaboran con el medioambiente. Al usar productos orgánicos, locales y frescos, se minimizan la cantidad de desechos, la contaminación del transporte y el uso de recursos naturales.

Dagatti señala: “Este tipo de alimentación preserva nuestras reservas enzimáticas, generalmente malgastadas por el consumo de alimentos que demandan mucha actividad a nuestro sistema digestivo. Las enzimas son necesarias para que los nutrientes se asimilen y puedan llevar a cabo su función vital. La comida altamente enzimática ayuda a tu cuerpo a encontrar un estado de plenitud y saciedad”.


Fuentes:

http://www.crudda.com/

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