El lado positivo de las grasas.

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Las grasas son un tipo de nutriente que se obtiene de la alimentación. Aunque comerlas en exceso es dañino para la salud, algunas son esenciales. Estas le dan al cuerpo la energía que necesita para trabajar adecuadamente.


Siempre escuchás que es más saludable elegir lácteos bajos en grasas y optar por carnes magras. Esto es porque las grasas suelen considerarse dañinas para el organismo. Sin embargo, no todas son negativas. Por ejemplo, el Omega-3  es un ácido graso muy beneficioso para la salud.

Es esencial consumir algunas grasas en la alimentación, ya que esta brinda la energía que el cuerpo necesita para trabajar adecuadamente. “Durante el ejercicio, el cuerpo utiliza las calorías de los carbohidratos que usted ha consumido; pero después de 20 minutos, el ejercicio depende de las calorías provenientes de la grasa para continuar. Usted también necesita grasa para mantener la piel y el cabello saludables. También le ayuda a absorber las vitaminas A, D, E y K, llamadas vitaminas liposolubles. La grasa, además, llena los adipocitos y aísla su cuerpo para ayudar a mantenerlo caliente”, explican desde el National Institute of Health. Las grasas dan al cuerpo ácidos grasos esenciales (ácido linoleico y ácido linolénico). El organismo no los puede producir por sí solo y los necesita para el desarrollo del cerebro, el control de la inflamación y la coagulación de la sangre.

Hay tres tipos de grasas: las saturadas, insaturadas y grasas trans. Las primeras se encuentran en productos lácteos, carnes y aceites vegetales como el de coco o palma. Elevan el nivel de colesterol, por lo que es recomendable reducirlas. Por otro lado, las insaturadas pueden ayudar a bajar el colesterol y se encuentran en aceite de oliva, canola, girasol, maíz y soja. Desde el European Food Council señalan: “Normalmente se recomienda elegir una dieta baja en grasas saturadas y colesterol, y moderada en grasas en general. Las dietas ricas en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas bajan los niveles de colesterol ‘malo’ mientras que las grasas saturadas provocan su aumento. Por ello, una dieta ideal debería contener más grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas”.

En tercer lugar están las “grasas trans” que son grasas hidrogenadas. Se utilizan para conservar algunos alimentos frescos por mucho tiempo y para cocinar en algunos restaurantes. Pueden elevar los niveles de colesterol LDL en la sangre y también pueden bajar los niveles de colesterol HDL (“bueno”). Se encuentran en los alimentos fritos, los productos comerciales horneados (rosquitas fritas, pastelitos y galletas), los alimentos procesados y algunas margarinas.

“Las grasas son la principal fuente de energía – proporcionan aproximadamente el 50 por ciento de la energía consumida – y son además fuente de ácidos grasos esenciales indispensables para un buen crecimiento físico y para el desarrollo del sistema nervioso”, aseguran desde la Organización de las Naciones Unidad para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Por eso, tenés presente incorporar grasas a tu dieta, aunque siempre optá por las que hacen bien a tu salud y en la medida correspondiente.

Fuentes:

https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/patientinstructions/000104.htm

http://www.fao.org/docrep/017/i1953s/i1953s.pdf

http://www.eufic.org/article/es/artid/acidos-grasos-omega-3/

http://www.fao.org/docrep/T4660t/t4660t05.htm

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